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miércoles, 28 de mayo de 2014

"Hace 3 años que no se crean nuevos empleos"

BUENOS AIRES, may 27 (DyN) - El ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, aseguró hoy que "hace tres años que no hay creación de nuevos empleos", al tiempo que señaló que "si el nivel de actividad sigue cayendo, veremos complicaciones en muchas empresas". 

En declaraciones radiales, López Murphy afirmó que "hace tres años que no hay creación de nuevos empleos y las fábricas aguantarán uno o dos meses pero si el nivel de actividad sigue cayendo, veremos complicaciones con la situación laboral en muchas empresas". 

"El gobierno se ha comido el beneficio que generó la devaluación con la tasa de la inflación que poco a poco está devolviéndonos a la situación que teníamos antes de la devaluación con el dólar paralelo empezando a aumentar", remarcó el ex ministro. 

 "Vamos a ver mucha tensión en la política cambiaria y de tasas de interés y un escenario de gran nerviosismo para el cuarto trimestre que es normalmente el momento más complicado del año", finalizó López Murphy.

martes, 25 de marzo de 2014

"Hay una enorme falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad"

El ex ministro de Defensa y Economía, durante la presidencia de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, calificó de "complicado" el panorama nacional por una "enorme falta de diálogo" entre el gobierno y la sociedad.

El ex ministro de Defensa y Economía, durante la presidencia de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, calificó de "complicado" el panorama nacional por una "enorme falta de diálogo" entre el gobierno y la sociedad y sostuvo que es "sumamente imprescindible para construir soluciones, planificar el futuro y llegar de manera ordenada y positiva a 2015".
Lo expresó durante un reportaje que concedió a LaCapital, en su gabinete de trabajo en su consultora económica de empresas, inversores internacionales e instituciones financieras de nuestro país y Latinoamérica, y opinó que la "sensatez y transparencia" son las dos cualidades fundamentales para salir del momento económico que se aguzó tras la última devaluación".
Confió que uno de los temas más complicados es "una concentración de demandas de la vulneración que perciben los ciudadanos de su inseguridad y veo muy asociada la gran cantidad de policías muertos, en distintos puntos del país y una percepción de mucho riesgo y cada vez mayor, porque está ligada a un grave problema que se debe abordar con seriedad y rapidez que es el narcotráfico".
Además, López Murphy se mostró partidario de "un programa fiscal que debería apuntar a recomponer el superávit primario sin maquillaje y con metas trimestrales, realistas, nominales y fácilmente verificables, lo que implica aprobar un nuevo presupuesto y derogar superpoderes y facultades de emergencia para evitar nuevas manipulaciones. El presupuesto debe ser el marco normativo e inviolable y actuar de ancla del programa financiero".
—¿Cómo observa el panorama nacional?
—Complicado, con muchos problemas y una enorme falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad, sumamente imprescindibles para construir soluciones, planificar el futuro y llegar de manera ordenada y positiva a 2015 que debe ser la meta para todos, tanto para el gobierno como para la oposición y el primer paso es admitir el descalabro fiscal y tomar las medidas correspondientes para revertir y aplicar las correcciones que no serán fáciles.
—¿La clave del ajuste que habla el gobierno también debe llegar a la administración pública?
—En los últimos años hubo un crecimiento espectacular de número de empleados y de gastos y sin dudas es más razonable corregir esos excesos que han crecido de forma inexplicable desde 2006, que pegarle un saque a los jubilados con un recorte entre un 6 y un 7 por ciento en términos reales. Si la inflación es un poquito más alta del ajuste que se le dará eso es socialmente muchos más nocivo que hacer una actitud más austera en el resto del gasto público. La revisión del gasto público deberá recorrer los tres niveles de gobierno.
—¿Cómo observa el desarrollo del proceso económico en los próximos meses?
—Para los economistas hay un número que logró consenso en la inflación en torno a un 40 por ciento anual, si tenemos en cuenta que en el primer bimestre arrastró un 10 por ciento. Ese dato es plausible con otras variables que se conjugan, como el gasto público que esta creciendo alrededor del 30 por ciento y en igual porcentaje los salarios.
—¿Cuál es su propuesta para combatir la inflación?
—Un programa anti inflacionario requiere primero despejar las incógnitas y generar credibilidad y con estas dos circunstancias el costo de reducir la inflación es relativamente bajo. Hasta hoy el gobierno no enfrentó este tema, porque creo que está más preocupado por la pérdida de reservas. Un programa anti inflacionario requiere de una gran cooperación internacional y va a necesitar que esa incógnita que hay en materia de reserva sea subsanada y sin eso vamos a estar con una incertidumbre muy grande y muy difícil llevar adelante. Un punto más de inflación arrastra miles a la pobreza y o se ve una estrategia decidida a terminar con el alza de precios, en un año que amenaza ser recesivo, con nuevos empleos congelados y con suspensiones de personal en plantas fabriles.
—Se observa una especie de rebeldía por parte de los dirigentes gremiales en medio de las paritarias.
—El clima que preceden estas reuniones no es el más propicio. Usted pide a los dirigentes sindicales que acepten un salario menor a un 30 por ciento con una inflación superior al 35 por ciento y es muy difícil esa circunstancia llevarla adelante. Además, hay una falta de acatamiento gremial a las conciliaciones obligatorias, que comenzó a hacerse recurrente. Será un año tensionado en el área laboral.
—¿El ingreso de los agro dólares de la soja, aumentos salariales por paritarias y la suba de la recaudación fiscal puede producir algún repunte en los próximos meses?
—Si no estamos en un lío más grande es por la suba de la soja y una buena cosecha dio un poco de aire y la tranquilidad cambiaria nos dio un espacio y un margen de maniobra de unos meses. Después de los episodios vividos en enero pasado todos están revaluando sus planes operativos y en ese marco hay muchas incógnitas que actúan de manera disuasoria. Cuando hay incertidumbre uno desensilla hasta que aclare y hay esa actitud en el sector privado. Hoy hay observaciones por la multiplicación de las incógnitas.
—¿Usted crítica la política económica del gobierno nacional, pero qué hizo cuando ocupó la cartera de Economía durante la presidencia de Fernando de la Rúa?
—La situación en ese momento era compleja, difícil e incierta, pero creía entonces y sigo creyendo hoy que por medio de una gestión apropiada, que requería un firme ajuste coyuntural, era posible reencauzar la marcha del proceso económico hacia una dirección más esperanzadora y promisoria. Estuve dos semanas y debí dejar el cargo junto a un equipo integrado por profesionales de elevadísimas calificaciones técnicas y morales que me había acompañado, por la resistencia en la coalición de gobierno y parlamentaria que nuestro programa suscitaba, y tornó inconveniente mi permanencia en el cargo, y presentè mi renuncia, porque el gobierno decidió otro rumbo y si el presidente decide rumbear para otro lado uno tiene dignidad e hidalguía y terminé dando un paso al costado. La economía no tenía en aquel momento excesivos problemas estructurales que requirieran reformas profundas, con la excepción del mercado laboral. Se tenía dificultades coyunturales a las cuales era necesario superar para empalmarlas con un proceso de crecimiento que inexorablemente sobrevendría, como efectivamente sucedió, pero después de una crisis devastadora. Nuestro programa apuntaba a evitar el corralito, el default, la devaluación y la pesificación asimétrica, todas medidas que sumergieron al país en la pobreza y en la desolación más aguda de lás últimas décadas.
—¿Cuál es para usted la diferencia entre la inflación y la inseguridad?
—Allí existe una amplia conexión. La inflación hace que la crisis social sea cada día más grande y la inseguridad cada vez mayor, porque está ligada a un grave problema que se debe abordar con seriedad y que es el narcotráfico. Para esos se requiere políticas muy trascendentes para frenar su avance y luego la erradicación de este flagelo. Antes la droga se la rebajaba, se la mezclaba, se ensobraba y se vendía y ahora ésta la cocina. Los indicadores oficiales de la secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Ssedronar) señalan un aumento espectacular en el consumo de la droga.
—¿Usted estima que el llamado de que hizo la Iglesia Católica no fue bien escuchado?
—No fue bien escuchado por la sociedad y por las autoridades. La Iglesia expresó su preocupación por el flagelo de las drogas y advirtió que si no se toman medidas urgentes, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que siguen avanzando y que debemos parar esta perversa y devastadora fuerza de la droga y no mirar para otro costado.

martes, 18 de marzo de 2014

La situación económica es manejable, dice López Murphy


Sensatez y transparencia. Para Ricardo López Murphy esas dos cualidades son fundamentales si la Argentina quiere salir del momento económico que se aguzó tras la devaluación de enero pasado. “El horizonte (del país) es muy razonable si, en lugar de hacer locuras, nos ponemos sensatos”, dijo el ex ministro de Economía de la Nación, que anoche disertó en esta ciudad en el marco del ciclo de conferencias de la Fundación Federalismo y Libertad. En una charla con LA GACETA, el economista planteó que la salida de mediano y largo plazo es posible debido a tres factores: la cadena de valor agrícola que posee la Argentina; sus reservas de energía, que están entre las más grandes del mundo, y, finalmente, las reservas mineras explotables. Claro está que, en la coyuntura, la gestión de la presidenta Cristina Fernández no debe dormirse en los laureles de la soja, aclara. “Hay que tratar de no crear un problema donde hoy no lo hay. La situación actual es manejable en tanto exista un programa razonable para salir del cuadro de situación”, añade. 

López Murphy coincide con el ministro de Economía, Axel Kicillof, en el diagnóstico de que la Argentina no tiene graves problemas económicos. “No estoy preocupado, ni angustiado; no veo en el país un problema serio. Los precios internacionales son buenos; no hay conflictos políticos regionales, pero sí la necesidad de aplicar correcciones que no serán fáciles”, señala. El especialista lo traduce en ajustes, en particularmente en el rubro subsidios que, a su criterio, siguen generando asimetrías en la Argentina, con una consolidación de sus beneficios en el área metropolitana de Buenos Aires en detrimento del interior. 

¿Qué país vislumbra, desde el punto de vista económico?, se le consultó. López Murphy contestó: “un número que tiene bastante consenso es el de una inflación en torno del 40% anual (sólo en el primer bimestre arrastró un 10%). Ese dato es plausible con otras variables que se conjugan, como es un gasto público creciendo cerca del 30% y en igual porcentaje los salarios. Además, se espera una devaluación del 55%”. 

El control

A la razonabilidad de los datos y de las acciones oficiales para encausar la situación económica, López Murphy le agrega la transparencia. Y, en ese sentido, sugiere: “hay que portarse bien con la credibilidad; no mentir más, como se hizo en los últimos años que han generado graves consecuencias para el país, la sociedad y el mismo gobierno”. 

“Sé que no le va a gustar a nadie, pero sería oportuno que el FMI vuelva a revisar las cuentas, como lo hace en todos los países. Así, sin condicionalidades ni programas, haríamos homogéneas y homologables las cuentas argentinas con las mundiales”, expresa. 

De la Rúa, la crisis de 2001 y la oportunidad perdida

El lunes 5 de marzo de 2001, el entonces presidente Fernando de la Rúa me designó ministro de Economía, Infraestructura y Vivienda. Hasta ese momento, yo estaba ocupando el cargo de ministro de Defensa de la Nación, desde diciembre 1999. La situación en ese momento era compleja, difícil e incierta, pero creía entonces -y sigo creyendo ahora- que, por medio de una gestión apropiada, que requería un firme ajuste coyuntural, era posible reencauzar la marcha del proceso económico hacia una dirección más esperanzadora y promisoria. 

 Quince días más tarde, el mismo presidente le había retirado el respaldo al plan que habíamos presentado y debí dejar el cargo junto a una gran parte del equipo -integrado por profesionales de elevadísimas calificaciones técnicas y morales- que me había acompañado. De la Rúa entendió que las resistencias en la coalición de gobierno, que nuestro programa suscitaba, tornaban inconveniente mi permanencia en el ministerio. Y terminé dando un paso al costado. 

 La economía argentina no tenía, en aquel momento, excesivos problemas estructurales que requirieran reformas profundas, con la excepción del mercado laboral. Sí tenía dificultades coyunturales a las cuales era necesario superar para empalmarlas con un proceso de crecimiento que inexorablemente sobrevendría, como efectivamente sucedió, pero después de una crisis devastadora. 

Nuestro programa apuntaba a evitar la crisis. A evitar el corralito, el default, la devaluación y la pesificación asimétrica, todas medidas que sumergieron al país en la pobreza y en la desolación más aguda de nuetsra historia. 

 La complicaciones coyunturales se derivaban de la combinación de tres factores que, si bien era improbable que se produjeran en forma simultánea, azarosamente coincidieron: 1) la crisis de las economías del sudeste asiático, que provocaron una baja a menos de la mitad del precio promedio de las commodities exportados por la Argentina; 2) la crisis rusa, que derivó en el cierre de los mercados de capitales para los países emergentes; 3) la fuerte devaluación de Brasil. A esos tres imponderables se sumaron dos componentes locales: 4) un sistema monetario-cambiario - la convertibilidad - que era sólido para enfrentar dificultades que estuvieran originadas en mecanismos monetarios pero, por las mismas razones, era menos apto para soportar adversidades provenientes de los procesos económicos reales, como una baja de precios de las commodities o una brutal devaluación de nuestro gigantesco vecino; 5) Como herencia del gobierno anterior, un nivel de endeudamiento del orden del 45 % del PBI, excesivo para un régimen de convertibilidad, que requiere un espacio fiscal holgado. 

 Mi análisis era que la conjunción de los tres factores externos desfavorables era un escenario que se revertiría en un lapso de quince a veinte meses. Era impensable que tuviéramos tanta adversidad durante mucho tiempo. El problema era cómo superar la coyuntura hasta tanto el escenario internacional se tornara más amigable. Nuestro plan era una respuesta a esa circunstancia. 

La clave del programa era la austeridad, cuando se debe aplicar, que es en la prosperidad. 

La disciplina fiscal futura, proveniente de una reforma del sector público y de la maduración de la reforma previsional, que hacía que pagáramos dos sistemas jubilatorios simultáneos, por la propia reducción de los afiliados al reparto y la autofinanciación del sistema de capitalización, permitiría rebajar adicionalmente el déficit en 2% del PBI, lo cual durante la expansión reduciría el peso de la deuda pública. 

 Desde algunos sectores de la política y de los medios de comunicación se ha cuestionado mucho el "ajuste salvaje" que nuestro plan supuestamente incluía. 

Ese fue uno de los factores políticos que determinó que el programa no haya sido aplicado. Aquí cabe una explicación precisa. Dado que teníamos un problema coyuntural que nos obligaba a hacer un ajuste, establecimos que ese recorte sería aplicado a los gastos ligados a la demagogia política. A menos que el Congreso determinara que no estaba dispuesto a ajustar por el lado de los subsidios políticos, entonces sí, automáticamente la poda se trasladaba a los gastos de la universidad. 

No había forma de no hacer un ajuste si queríamos evitar la crisis. La prueba es que tratar de evitar y postergar la corrección indujo la crisis que sobrevino diez meses más tarde. La coalición de gobierno no aceptó la reducción de gastos políticos y entonces surgió el mito de que nosotros planteábamos una eliminación de una pequeña fracción de los gastos de la universidad. 

La realidad es que estábamos en problemas y teníamos que superar la situación en la que nos encontrábamos. Nunca propusimos -como también se dijo- rebajar jubilaciones ni salarios en ese programa. Otra gran mentira divulgada por el relato kirchnerista. 

 El recorte de gastos era muy pequeño en comparación a los planes de corrección fiscal que llevaron adelante en los últimos años gran parte de los países europeos. El mismo estaba limitado a actividades políticas marginales y no lo quisieron hacer. Por eso, el ajuste se trasladaba automáticamente a la universidad. Y, finalmente, tampoco lo aceptaron. 

 En diciembre y enero del año siguiente se realizó un ajuste desordenado que allí sí fue brutal. 

El rechazo a nuestro moderado plan de saneamiento coyuntural, que computaba las oportunidades que sobrevinieron después, derivó en una dilapidación de todo lo avanzado durante diez años, sumado a una ruptura de todos los contratos, los vínculos y los derechos de propiedad en los que la economía se sustenta, que son vitales para el crecimiento. El costo de aquella imprevisión aún lo estamos pagando. Y no sabemos cuándo la cuenta quedará saldada.

LANACION.COM
http://www.lanacion.com.ar/1669384-de-la-rua-la-crisis-de-2001-y-la-oportunidad-perdida

lunes, 2 de diciembre de 2013

López Murphy destacó el cambio en el Gobierno pero alertó por los subsidios a la luz y gas

INFOBAE | 28-11

El ex ministro de Economía resaltó el "giro a la sensatez con los primeros acuerdos en el CIADI y el preacuerdo con Repsol". Inquieta que sostener tarifas económicas para sectores de altos ingresos se pague con inflación de 30 a 40 por ciento. Ricardo López Murphy evaluó en diálogo con Pable Wende por Infobae.TV las políticas de gobierno de funcionarios que ya no están y de los nuevos: 

"Guillermo Moreno expresó un estilo de gobierno de intervenir los mercados en el que la voluntad prevalece sobre los incentivos económicos, no comparto esa política". 

"Axel Kicillof refleja la continuidad de los últimos dos años; en los hechos ha estado en la gestión desde diciembre de 2011 y fue el impulsor del cepo cambiario y de la estatización de YPF. Veo un cambio de pragmatismo. La confiscación era un robo, el pago es la vuelta a la sensatez, pero esos giros no pueden quedar impunes. En el caso energético y también de Repsol se observa un cambio saludable, pero es bueno que la sociedad recuerde lo que se dice y lo que se hace".
"Jorge Capitanich ha estado con Menem, Duhalde, con Kirchner, fue gobernador, por lo que conoce la gestión con profundidad, pero ahora está frente a una encrucijada. Por eso, si puede encauzar al país, puede ser presidenciable en 2015. Pero avanza de una manera gradual y pausada, que no es la que me parece más apropiada". "Cristina Kirchner me parece que ha tenido un problema de salud muy grave, y que ha tomado una actitud inteligente al decidir concentrarse en los temas sustanciales y delegar los temas cotidianos. Está claro que esta es una buena oportunidad para la continuidad; si no es Capitanich, no será nadie del oficialismo". 

Necesidades de correcciones económicas inmediatas 

En el orden económico, López Murphy resaltó en InfobaeTV que "el Gobierno va normalizando la relación con el CIADI; es, como en el caso de Repsol, una acción de sensatez, y es el principio para que el país pueda volver a recibir inversiones y salir de la encrucijada en forma creciente". Sin embargo, el economista consideró que esos giros son necesarios, pero no suficientes. 

"Se necesitan acciones completarlas, como la normalización de la relación con el FMI, que requiere no sólo recuperar la credibilidad del Indec, sino también aceptar la revisión del artículo IV, exponiéndose a técnicos internacionales experimentados que transparenten los datos, para que la Argentina pueda recuperar un estatus similar a EEUU, Alemania y otros, con lo que habilitará negociar la deuda con el Club de París. Con todo eso, se podrá acudir a resolver el tema pendiente con los bonistas en default. "Con todo eso, la Argentina podrá volver a parecerse a Uruguay, Chile".

Frentes monetario y fiscal

Pero aun haciendo todo bien, López Murphy destacó que "hay temas que se deben abordar para que la situación no se torne inmanejable. Se acabó el relato del desendeudamiento al pagar al CIADI y a Repsol, y ahora queda comenzar a resolver la situación fiscal que se está deteriorando, porque crecen los subsidios, está el déficit energético y sigue la pérdida de reservas. Y si no se actúa frente al problema, el ajuste final será brutal". 

El experto estimó que "el déficit fiscal ya está en 5% del PBI y haciendo los ajustes va a 7%; además hay una gran expansión monetaria y el Gobierno se está financiando de la forma más fácil, que es perder reservas". 

Por eso, el ex ministro consideró que "es clave bajar los subsidios, en particular a la electricidad y el gas, con lo que se logran dos resultados necesarios: reducir el déficit fiscal y también el rojo energético. Eso será más barato que financiarlo con una inflación de 35 a 40 por ciento".

lunes, 4 de noviembre de 2013

"La inflación va a estar cerca del 30%"

Ricardo López Murphy disertó este lunes en un seminario en el Radisson denominado “La economía argentina después de las elecciones legislativas, sus implicancias para Uruguay”

El ex ministro dijo que su país tiene un problema de sucesión, afirmando que Argentina, gobernada por el peronismo, nunca pudo resolver una sucesión de forma ordenada. 

“Es el único caso que el poder es conyugal, no es solo el Kirchnerismo, Perón e Isabel fueron otro ejemplo” señaló. 

Dijo que el problema de la sucesión es complejo y dominará el escenario político los próximos dos años. “La historia dice que es sumamente traumática y conflictiva la forma en la que se resuelven estos temas y lo peor es que se usa al Estado como instrumento”. 

Se preguntó si alguien imagina en este escenario que habrá una gestión austera y se respondió, que eso no parece posible.

Sobre la salud de la mandataria Cristina Fernández, dijo que “nadie sabe qué es lo que tiene efectivamente”. 

Afirmó que la presidenta tiene un estilo de gestión, “muchas horas de trabajo diarias, increíble el tiempo que dedicaba” pero también la ironizó.

“Parte del trabajo que ella hacía eran actos públicos y parte del trabajo era maquillarse, es como una artista”. 

No obstante reconoció su capacidad de estar en todo. “Ella hacía mucho más. Veía en detalle quien iba a ser candidato ciudad por ciudad. Eran candidatos si ella, que consulta con él(en referencia al fallecido Néstor Kirchner), lo aprobaba”. 

Dijo que ahora tendrá que trabajar menos. “Trabajar menos se puede si pone un jefe de gabinete importante y delega, concentrándose en 3 o 4 temas más decisivos. Usted puede gestionar a distancia si se concentra en 3 o 4 cosas. Pero eso no es consistente con el sistema político de liderazgo que desarrolló. Es una incógnita cómo se arreglará esto”.

Reclamó medidas urgentes en cuanto a evitar la pérdida de reservas y sugirió ir a un doble tipo de cambio.

Agregó que dado que la mandataria está enferma, nadie se anima a tocar nada. “No se hace nada y seguimos perdiendo reservas”.

Dijo que hay que preguntarse como se pueden perder tantas reservas con un control de cambio feroz. 

Sostuvo que nunca había visto control de cambio y prohibición de giro de utilidades.

Sostuvo que debería haber sobrante de reservas pero no fue así. “Lo que le vendieron a la señora es que nadaríamos en reservas. Si fuera así, todos los países harían lo mismo. Cuando los demás no lo hacen hay que chequear varias veces. Todos los flujos de préstamos que venían a la Argentina dejaron de venir”.

Agregó que esta situación genera complejidad y mientras la brecha sea grande va a seguir el problema. Dijo que vino en el Buquebus y era importante la cantidad de uruguayos que volvían y el único que no traía paquetes era él, lo que demuestra que el turismo cambió porque ahora es regional y no europeo.

Dijo que hay un problema de competitividad severo. “Si las commodities caen al 10 o 12% el golpe será importante y se irá el superávit comercial. Si esto ocurre, sumado la falta de acceso al financiamiento, la perdida de reservas y restricciones serán fuertes”.

Agregó que la situación fiscal también es compleja. Mencionó que hay una presión tributaria descomunal.

También habló de la inflación y afirmó que están convergiendo a una tasa cercana al 30%. Pasada esa barrera la gente empieza a huir del dinero.

Con respecto a la oposición, dijo que aún está fragmentada. 

“La estrategia si está fragmentada no le permitirá conducir el gobierno desde afuera para que le entreguen un paquete razonable. No van a estar condicionando al gobierno porque no pueden, porque están fragmentados. Hay dos o tres grupos, el peronismo disidente, Sergio Massa, UNEN y el PRO. No parece hoy factible que la oposición oriente lo que hay que hacer” sentenció.

Afirmó que la primera mandataria tiene un doble problema frente a las medidas que necesita tomar. Devaluar o no devaluar, y evitar la pérdida de reservas.

Dijo ver tensiones en el mercado marginal y esto se deben a la combinación de caída de reservas y el impacto sobre los vecinos será recesivo y quitará competitividad.


Dijo que si en diciembre se monetiza al igual que el año pasado, la temporada turística va a estar complicada para Uruguay.

En la charla también hizo un análisis a fondo de su país. Sostuvo que el problema más complicado es el energético, dado que no es fácil atraer inversión y puso un ejemplo que abarca la reciente ley de medios que fue avalada por la Corte Suprema Argentina.

“El fallo sobre los medios tiene una parte muy complicada y es que le convalida al gobierno argentino quitar con arbitrariedad, a cuenta que pagará luego, y finalmente no paga nunca, eso genera incertidumbre y se ve en la cantidad de empresas. El empleo no crece y hay un fuerte deterioro fiscal y mucha emisión monetaria”.

Afirmó que aguantar un impuesto a las exportaciones como tiene su país es casi increíble.

Dijo que Argentina creció tanto luego de 2002 porque habían tenido una caída monstruosa. “El país sigue creciendo a las tasas que creció siempre y no crece más porque se creó un clima de referencia jurídica que hace que su potencial esté bloqueado”.

El ex jerarca agregó que tienen un problema con las estadísticas, que dijo, están maquilladas.

Sostuvo que debe ser el único país con mediciones públicas y privadas.

En cuanto al empleo dijo que hace dos años no crece en el sector privado y no se ven las cifras porque hay un fenomenal crecimiento del empleo público al 6% por año y advirtió que eso hay que pagarlo.

Afirmó que hay un aumento en la presión impositiva, extravagante.

Agregó que los costos laborales unitarios de su país y de Uruguay subieron muchísimo en términos de lo que es posible sostener en el largo plazo. Dijo que Brasil está ajustando en ese sentido. 

Sobre la confianza en el gobierno de Cristina Fernández, dijo que cuando la confianza cae perdieron las elecciones como pasó en 2009 y 2013.

No obstante agregó que perdieron en 2013 pero él creía que iban a perder por más. “Sacaron mucho más votos que las PASO. Eso sonó como una alarma y si bien no lograron revertir la derrota, la elección no fue lo mala que se cuenta en los medios periodísticos”.

Comparó la elección de 2009 con la del 2013 y su recuperación. Dijo que en 2009 se había derrumbado la economía mundial y hubo una sequía. Esta vez no se dio, pero dijo que el gobierno no se recuperará porque luego del 2009 les tocó una recuperación fuerte de Brasil y el precio de la soja que hoy no está presente. 

Agregó, en cuanto a la caída del tipo real de cambio, que el país que le da peor, luego del suyo, es Uruguay.

Pronosticó una tasa de inflación cercana al 30% en Argentina. 

Entrevista a López Murphy en CNN

Análisis del ex ministro, ex candidato, presidente de la Red Liberal de América Latina y de la Fundación Cívico Republicana, Ricardo López Murphy. 

El domingo 27 de octubre son las elecciones legislativas en Argentina. La recta final de la campaña coincide con las dudas planteadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), respecto de las estadísticas económicas del vecino país. 

El ex ministro, ex candidato, presidente de la Red Liberal de América Latina y de la Fundación Cívico Republicana, Ricardo López Murphy, comentó en CNN Chile que "desde hace varios años el gobierno argentino está manipulando las cifras, tanto de inflación, como de crecimiento de la economía, pobreza, pero un poco menos en desempleo". 

"Me da la sensación que el costo que tiene ha llegado a un punto, a un cambio donde haremos lo que tuvimos antes, es decir, tener un índice que refleje la realidad y que sea aceptado por la comunidad internacional, además de ser útil", agregó el experto. 

Murphy aseguró que "manipular las cifras nos ha perjudicado, no nos ha ayudado. Creo que fue producto de un populismo radical que tenemos que mira lo pasa hoy y no mira lo que va a pasar en unos años". 

Vea el análisis completo en el video adjunto

López-Murphy critica medidas que han golpeado la inversión chilena en Argentina: "Seguramente cuando cambie el gobierno serán revertidas"

"Se ha configurado una estructura muy negativa. No hay ningún país avanzado, progresista, al que usted le gustaría parecerse, que tenga la inflación que tenemos", afirma el economista trasandino. ¿Reformas de Bachelet? "No me animaría a hacer un juicio, pero me preocupa que se vea afectada esta inmensa máquina de crecer".  
Una crítica opinión sobre la serie de medidas aplicadas en el último tiempo por el gobierno la Cristina Fernández de Kirchner que ha afectado a empresas chilenas tiene el ex ministro de Defensa y Economía y dos veces candidato presidencial de Argentina, Ricardo López-Murphy.
El economista trasandino está de paso en Chile invitado por la Fundación para el Progreso, que junto a la Universidad ElCato, organizó la segunda versión de un encuentro de pensadores liberales que se efectua esta semana en Zapallar.
"Argentina ha disfrutado de las ventajas de la inversión de las empresas chilenas, que han generado empleo, mejores prácticas administrativas y que han sido un ejemplo para la competencia. Ojala creáramos las oportunidades y tuviéramos un auge de inversión más grande. Argentina necesita creación de empleo genuino, mejorar sus prácticas administrativas, incorporar tecnología y en eso Chile ha estado a la vanguardia en Latinoamérica", afirma.
-Ha habido, sin embargo, medidas, como la fijación de precios al retail que afectan a empresas chilenas, Cencosud, Falabella...
-Ha habido un problema de regulación muy mal hecha en Argentina. Entre otras, un uso y abuso de los controles cambiarios, de los controles de precios, de modificar artificialmente las estadísticas. Todas esas prácticas han sido negativas y no sólo porque no son razonables en otros países, sino porque han sido muy perjudiciales para los consumidores y la actividad económica. Y agregaría algo que a veces no se menciona: la idea de una cosa tan infantil como es poner un control, reprimiendo los síntomas, al final termina en un problema mucho mayor. Nos pasó con la inflación, con la disponibilidad de divisas, en fin.
-¿Y qué opina sobre los problemas que ha tenido LAN?
-Fue una de las políticas más desacertadas que se siguió. Fue toda una maniobra hecha por una fracción del gobierno en la empresa que es propiedad del Estado y los fracasos que han tenido se ha procurado ocultarlos creándoles obstáculos a la competencia. Eso ha sido muy mal tomado por la opinión pública, es muy negativo, y no es consistente con lo que necesitamos en el largo plazo. Si Argentina necesita algo es tener sus cielos lo más abiertos posible para aprovechar una llegada extraordinaria de turistas.
Cuando usted quiere hacer un subsidio social siempre hay una polémica de acuerdo a cuánto atenúa el infortunio y cuánto desincentiva el trabajo. Ahora, subsidiar al 1% o 2% de la población que usa el transporte aéreo es un disparate desde el punto de vista social, de largo plazo y de las finanzas públicas. Ha sido una política descaminada y un error desde la A a la Z.
-¿Argentina dejó de ser atractiva para nuevas inversiones de empresas chilenas y del mundo?
-Lo que ha actuado como un problema muy serio ha sido el cepo cambiario (restricción a la compra de dólares), que ha sido una suerte de bloqueo y por eso hemos perdido inversiones enormes del resto del mundo. Si algo hay que cambiar en la Argentina es el cepo. Ha habido políticas que han desincentivado la inversión y que seguramente cuando cambie el gobierno serán revertidas integralmente.
-La inflación disfrazada es otro problema que no ayuda a mejorar el clima de negocios.
-La inflación tiene tres problemas: uno es el maquillaje de los números, que nos ha generado un gran desprestigio y nos ha creado un problema muy serio para la articulación social. En todos los países la discusión social es compleja, pero cuando usted no sabe dónde está parado lo es muchísimo más. En segundo lugar, la inflación ha deteriorado el sistema monetario, financiero, el mercado de capitales, lo que hace que la economía funcione peor. Y, en tercer lugar, ha hecho mucho daño en el sistema tributario porque se han castigado las amortizaciones, la inversión sobre todo, y porque ha sido un impuesto a los más pobres.
Se ha configurado una estructura muy negativa. No hay ningún país avanzado, progresista, al que usted le gustaría parecerse, que tenga la inflación que tenemos. La inflación que tenemos la tiene Venezuela, que es el lugar al que nadie quiere parecerse.
"Hemos logrado que el trigo sea escaso en Argentina..."
- El domingo hay elecciones en su país, ¿qué debe hacer el próximo gobierno para que las empresas vuelvan a confiar en su economía?
-Argentina debe tratar de parecerse a sus vecinos, a Chile, Uruguay, Perú y a Brasil. Son países que han tenido reglas de comportamiento, algunas me gustan más que otras, pero en general muy similares al resto del mundo. En Argentina ese cambio tendría un impacto extraordinario en términos de atracción de inversión, desarrollo de empleo productivo, mejora de su horizonte y de resolución de los conflictos que enfrentamos.
-¿Tiene alguna propuesta en el tema energético que también preocupa transversalmente en la región?
-Argentina tiene una abundancia extraordinaria y donde pusiera reglas razonables vamos a resolver nuestros problemas y los del área. Ahora, las políticas populistas que hemos tenido no sólo han causado una crisis energética. Hemos logrado que el trigo sea escaso en Argentina y para lograrlo había que hacer un esfuerzo de una tenacidad extraordinaria. Hemos logrado quebrar a buena parte de la industria frigorífica. Mire, si la carne argentina tiene dificultades es que se están haciendo barbaridades.
Me parece que en los tres casos hubo políticas equivocadas que, de ser revertidas, van a dar un espacio muy grande a Argentina. Si mi país hiciera las cosas bien en materia energética, probablemente en 10 años nos convertiríamos en un polo energético muy significativo por los recursos que hay.
"No estropeen lo que está yendo bien"
-También en Chile hay elecciones en las próximas semanas y la Nueva Mayoría tiene la mayor opción de ser elegida, ¿da lo mismo quién sea el próximo Presidente?
-Chile es un país que se ha vuelto emblemático en toda Latinoamérica por su progreso económico y social, por la estabilidad macroeconómica y por ser un país destacable en índices institucionales, de transparencia, de honradez de políticas públicas. Es un país ejemplar. A mí me tiene muy impresionado el crecimiento económico que han tenido y el nivel de ingreso per cápita que los pone en la puerta de ser un país desarrollado.
No me animaría a hacer un juicio, pero me preocupa que se vea afectada esta inmensa máquina de crecer. Ustedes han logrado armar un mecanismo que les ha dado un resultado extraordinario y creo que cuando una cosa funciona bien no hay que tocarla.
-¿Las reformas tributaria, la asamblea constituyente y la AFP estatal pueden afectar esta máquina?
-Si reconocemos que ha habido un desempeño excepcional, de alta calidad, yo sería muy prudente en tomar acciones que tuvieran cualquier parecido a lo que se ha hecho en Argentina y Venezuela. Todo lo que se acerque a eso sería para mí un camino equivocado. No estropeen lo que está yendo bien y no arreglen lo que les está dando resultado.
Espero que nadie se ofenda: me acuerdo haber llegado hace algunos años a Pudahuel y me parecía un aeropuerto de una provincia de Argentina. Y hoy es un aeropuerto formidable. En los últimos 40 años he visto cambios increíbles. Tendría la prudencia del éxito, pero usted sabe que esas cosas son difíciles de transmitir.
-¿Quién a su juicio sería un buen ministro de Hacienda para Chile: Alberto Arenas, José de Gregorio?
-Una de las ventajas que ha tenido Chile es la calidad de sus cuadros dirigentes. A ellos los conozco y la ventaja es que son nombres que han tenido responsabilidades de gran significación... Me parecen buenos nombres.
Economía mundial: "Probablemente estoy en el lado de los optimistas"
-¿Cómo impacta el actual escenario internacional a las economías de la región?
-Probablemente estoy en el lado de los optimistas. Veo a China manteniendo una alta tasa de crecimiento, no a 11%, 12%, pero sí en el eje del 7%, 7,5%. Me parece que vamos a tener buenas noticias y que Estados Unidos tendrá un desempeño razonable, del orden del 3% de crecimiento en los próximos años.
El mundo va a un ritmo de crecimiento muy parecido al que ha tenido en los últimos 25 años, quizá no tan espectacular como fue el periodo 2002-2007, pero vamos a tener un mundo favorable.
-¿Cuáles son los focos de riesgo?
-Hay un riesgo de conflicto de orden bélico en el Medio Oriente y que tendría una consecuencia devastadora. Hay un problema de gobernabilidad muy delicado en Europa, un proceso de corrección de excesos cometidos, de mal diseño institucional, pero hay un riesgo que eso, en lugar de consolidarse, se desparrame. Y hay un problema muy serio de gobernabilidad en Estados Unidos que requiere de soluciones de largo plazo.

Publicado por el diario de Chile La Segunda