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lunes, 9 de febrero de 2015

En relación a la Ley para permitir la fuerza letal con manifestantes en Venezuela (inglés)

                  
En relación a la Ley para permitir la fuerza letal con manifestantes en Venezuela (inglés)Carta del Vicepresidente de la Internacional Liberal, el Sr. Markus Löning, al Embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas en Ginebra, en relación con la reciente ley para permitir que la fuerza letal contra los manifestantes en el país.
 
His Excellency Mr. Jorge Valero
Ambassador Extraordinary and Plenipotentiary
Permanent Mission of the Bolivarian Republic of Venezuela to the UN
Chemin François-Lehmann 18A
Grand-Saconnex, 1218
Geneva

London, 3 February 2015
 
Your Excellency,
It is with great dismay and concern that we, Liberal International - the world federation of liberal
political parties - learn of the decision made by the government of the Bolivarian Republic of Venezuela to adopt military tactics that permit the use of potentially lethal force against civilians during public gatherings and demonstrations.
At the heart of every functioning democracy in the society of states lies the right to freedom of speech, including the right of citizens to participate in public demonstrations. This right is clearly enshrined in and protected by the Universal Declaration of Human Rights, to which the Bolivarian Republic of Venezuela is a signatory. We expect that Venezuela will honour the international legal obligations to which it has committed itself and protect its citizens who choose to exercise their rights. Further, we call upon the Venezuelan government to immediately repeal the proposed measure and permit and protect peaceful domestic demonstrations as is expected of any government.
Liberal International is vocal at the United Nations Human Rights Council on a regular basis and,
through its consultative status, defends the rights of people around the world to pursue freedom and
democracy. In this capacity Liberal International will continue to speak out for the basic rights of the
Venezuelan people.
Kind Regards,
 
 Markus Loening
 Vice-President, Liberal International
 Chair, Liberal International Human Rights Committee

Maduro huye hacia delante

Maduro huye hacia delanteEn la opinión de Carlos Alberto Montaner
 
Maduro anunció su nueva estrategia para enfrentarse a la catástrofe venezolana. Insiste en los errores de siempre. No va a rectificar. Mintió. Inventó culpables y conspiraciones. Optó por huir hacia delante. Lo hizo tras un inútil recorrido en busca de recursos por varios países, incluida China. Apenas consiguió unos pocos créditos y la vaga promesa de ciertas inversiones. Ya no le creen. Incluso, los que tienen ciertas simpatías ideológicas tampoco le creen. Por eso le han cerrado el grifo.
 
Hacen bien en no confiar en el chavismo. Nadie ignora que esta patulea de incapaces, además de maltratar severamente a la población, y de convertir al país en un narcoestado terriblemente corrupto –el más podrido de América Latina de acuerdo con Transparencia Internacional--, ha malgastado miles de millones de petrodólares. ¿Cuántos? Para que el azorado lector se haga una idea: la cifra es mayor que la suma de todos los ingresos recibidos por el Estado venezolano desde que Simón Bolívar consiguió la independencia en el primer cuarto del siglo XIX.
 
Si los chavistas hubieran sabido y querido gobernar razonablemente, tras una década del barril de petróleo a cien dólares, Venezuela hoy sería un país del primer mundo y no una sociedad en plena descomposición, donde las personas se pelean a puñetazos en los supermercados y las farmacias por adquirir un poco de leche o una ampolleta de insulina.
 
¿Cómo llegaron a este desastre? Tomen nota los españoles: además del catastrófico padrinazgo cubano, siguieron de cerca los consejos de los profesores comunistas Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, hoy en Madrid al frente del partido Podemos. Estos personajes llegaron a tener despacho en Miraflores, la casa de gobierno en Venezuela, desde donde pontificaban y recetaban a sus anchas.
 
Durante más de seis años, y al costo de varios millones de dólares que recibieron por sus asesorías, los jóvenes "expertos" académicos españoles enseñaron a los chavistas a demoler sin compasión la economía de la nación más rica de América Latina.
 
Arribaron a Caracas borrachos de populismo marxista, sin la menor experiencia empresarial –lo que se traduce en que ignoran cómo se crea, conserva o malgasta la riqueza--, convencidos de que la principal tarea de los gobiernos es igualar a las personas por abajo. Objetivo, por cierto, que lograron con creces. Hoy el país es una inmensa pocilga colectiva.
 
¿Y ahora qué va a pasar en Venezuela? Un experto en seguridad lo ha vaticinado en un tono sombrío: el chavismo –me ha dicho-- no marcha hacia una revolución o contrarrevolución política, sino hacia un saqueo nacional, monstruoso y definitivo, que llegará a los hoteles y a las casas suntuosas, donde quiera que haya comida.
 
Venezuela va hacia el caos, regido por la ley del más fuerte, con cien mil Kalashnikovs, pistolas y cuchillos empuñados por la gente de rompe y rasga. Esos mismos que en el 2014 asesinaron a 25000 personas para despojarlas de los teléfonos móviles, las billeteras y los anillos, ahora acompañados por una enorme turba que se robará televisores, enseres domésticos y todo lo que encuentre a su paso.
 
¿Por qué no? Eso fue lo que aprendieron de Hugo Chávez en aquellos paseos televisados en los que el difunto militar repetía alegremente el fatídico "exprópiese" ante cualquier bien que le llamara la atención, mientras sus cómplices, vestidos de rojo, reían y aplaudían irresponsablemente. El teniente coronel les enseñó que en la contemporánea selva urbana no existen los derechos de propiedad. Sencillamente, el dueño es el que tiene la pistola en la mano y está dispuesto a utilizarla. Menudo legado.
 
Por supuesto, Maduro todavía tendría la posibilidad de impedir este horror. ¿Cómo? Rectificando. Debería comenzar por abrir los calabozos y liberar a los presos políticos, al tiempo que convoca a un urgente diálogo nacional con la oposición –que hoy tiene el 75% de respaldo popular— para darle un vuelco a la situación mediante una inmediata reforma consensuada.
 
¿Por qué no lo hace? Probablemente, se lo impiden los narcogenerales que temen por su bolsa y por su vida, la legión de los corruptos que prefiere continuar esquilmando al país, y sus mentores cubanos, que anualmente reciben miles de millones de dólares en subsidios y están dispuestos a pelear hasta el último venezolano por mantener ese vital flujo de recursos.
 
Atrapado en medio de esas fuerzas, Nicolás Maduro marcha a paso firme hacia el precipicio.
 
 
Autor: Carlos Alberto Montaner; periodista y escritor. Su último libro es la novela Tiempo de Canallas.
Fuente: Texto proporcionado por el autor
Foto: El blog de Montaner

¿Qué esconde la alfombra roja de la CELAC?





¿Qué esconde la alfombra roja de la CELAC?Así como en la pasada Cumbre, celebrada en Cuba, se escondió bajo la alfombra roja de la CELAC las violaciones a los derechos humanos de los cubanos y es de esperar que en la siguiente Cumbre, en Ecuador, se esconderá bajo la alfombra roja de la CELAC las violaciones a la libertad de expresión de los ecuatorianos, nuestro Gobierno se esfuerza por esconder bajo la alfombra roja de la CELAC lo que a todos los costarricenses nos avergüenza: la "Democracia de la Calle".
 
Para intentar esconder la basura debajo de la alfombra roja de la CELAC, en lugar de limpiar la casa, el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís, instó, de manera muy respetuosa, a los amigos de la "Democracia de la Calle" a que no aprovechen de forma oportunista la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para impulsar su agenda.
 
Coincidimos en que resultaría vergonzoso el que los sindicalistas radicales le demuestren de lo que son capaces a los 32 jefes de Estado y, al hacerlo, le muestren a la comunidad internacional que la verdadera cara de Costa Rica, lamentablemente, es muy distinta a la que quiere mostrar el Presidente Solís.
 
Nuestro Gobierno, en lugar de presentar una propuesta como "declarar la zona de CELAC libre de pobreza extrema", algo imposible de alcanzar con la política económica vigente, debería garantizar a todos los costarricenses que seremos un país libre de las amenazas, la coerción y la violencia de la "Democracia de la Calle" los 365 días del año y en todo el territorio.
 
En lugar de fingir ante visitantes extranjeros que no hay problemas, ¿por qué no acabamos con ellos? Así no sería necesario esconder la basura debajo de la alfombra roja de la CELAC.
 
Autor: NO MÁS Democracia de la Calle
Fuente: Texto proporcionado por Luis E. Loria
Foto: Representantes de CELAC

jueves, 29 de enero de 2015

El derecho a la verdad



El Club Político Argentino manifiesta su consternación ante el fallecimiento de Alberto Nisman y convoca a todos los dirigentes políticos a comprometer públicamente la profundización y definitivo esclarecimiento de las investigaciones impulsadas por el fiscal. Para asegurar el derecho a la verdad de cada argentino, el Club Político propone:

1. Que la comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados convoque a los principales colaboradores de Nisman, en sesión secreta, para conocer en detalle los fundamentos probatorios de las acusaciones presentadas por la fiscalía.

2. Que la Procuración General garantice el mantenimiento incólume del equipo de trabajo de la fiscalía y la protección de las personas que lo conforman.

3. Que se nombre, en reemplazo de Nisman, un fiscal que sea garantía de independencia, de búsqueda imparcial de la verdad.

4. Que se preserve la integridad de las pruebas existentes en la fiscalía y de los documentos allanados en el domicilio del fiscal, con copia integral custodiada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

5. Que la Corte Suprema de Justicia de la Nación conforme una comisión permanente para el esclarecimiento definitivo de las denuncias y del fallecimiento de Alberto Nisman, para la protección de su equipo de trabajo y el resguardo de la documentación. LA COMISIÓN DIRECTIVA CLUB POLÍTICO ARGENTINO

La comisión directiva la integran Vicente Palermo, Guillermo Rozenwurcel, Henoch Aguiar, Victoria Itzcovitz, Guillermo Ariza, Guillermo Yanco, Daniel Muchnik, Graciela Fernández Meijide, Luis Rappoport, Luis Alberto Romero, Ricardo Mazzorín, Jorge Sigal, Sabrina Ajmechet, Damián Toschi, Elsa Kraisman, Alexander Guvenel, Roberto Martínez Nogueira, Marcelo Cavarozzi.

domingo, 25 de enero de 2015

Muerte del fiscal Alberto Nisman despierta dudas e indignación en Argentina

 
En el mayor atentado terrorista en la historia de la República Argentina, el 18 de julio de 1994 murieron 85 personas en la voladura de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina). El atentado, todavía sin esclarecer, se cree que fue mediante la explosión de un coche bomba (camioneta Trafic) detonado por un conductor suicida. Luego de varias pistas falsas e investigaciones que han sido confirmadas como equívocas, se fortaleció la teoría de que el atentado estaba vinculado a la organización terrorista Hezbollah y a varios funcionarios iraníes.

Desde 1996 el fiscal Alberto Nisman se dedicó a seguir la pista de la investigación que relacionaba al atentado con una venganza contra el gobierno de Carlos Menem por la interrupción de un acuerdo previo de transferencia de tecnología nuclear al gobierno iraní.
 
Durante los últimos años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el Poder Ejecutivo argentino fue fuertemente cuestionado por lo que se comprendió como un acercamiento al gobierno de Irán. Sobre todo con la firma de un acuerdo aprobado por el oficialismo, donde se resolvía que los fiscales argentinos puedan interrogar a diferentes sospechosos en Irán. Este acuerdo (aprobado en el Congreso solo mediante los votos del partido gobernante) fue desestimado por la justicia como inconstitucional y fue interpretado por los medios de comunicación, sectores de la oposición y gran parte de la sociedad civil como un pacto de impunidad.
 
Recientemente, el fiscal Alberto Nisman sacudió el escenario político cuando denunció a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Tímerman y a otros funcionarios de gobierno por la existencia de un pacto de impunidad con el gobierno iraní. La denuncia, que incluyó un embargo a la presidente por 200 millones de pesos, señalaba las supuestas pruebas que el Poder Ejecutivo, mediante diferentes enviados, había pactado impunidad por el atentado a la AMIA a cambio de un tratado comercial que intercambiaba carne y cereales argentinos por importaciones relacionadas al ámbito energético. Según Nisman el gobierno argentino tenía planeado conducir nuevamente la causa del atentado hacia una pista falsa, cerrar la sospecha sobre las vinculaciones con Irán y de esa manera celebrar el acuerdo comercial que supuestamente se había pactado entre funcionarios argentinos e iraníes.
 
Estas supuestas evidencias, entre varios materiales, incluían escuchas telefónicas donde, según Nisman, los miembros del gobierno nacional, como el diputado Larroque, quedaban absolutamente expuestos. Estas pistas, según el fiscal fallecido, ocupaban más de 300 CD´s de información. Durante los últimos días el país estuvo en vilo y con todas las expectativas puestas en el lunes 19 de enero, ya que era el día en el que el fiscal se presentaría en el Congreso para mostrar nuevas evidencias, que según anticipó, revelarían la intención del gobierno en liberar a Irán de la responsabilidad del atentado.
 
En los días previos a este lunes donde se realizaría el encuentro en el Congreso Nacional, el fiscal Nisman fue víctima de constantes ataques desde sectores del gobierno y los medios de comunicaciones estatales y afines al kirchnerismo. Buenos Aires hace varios días que amanecía con carteles de tono amenazante en defensa de la presidente con leyendas como "No lo intenten" o "Cristina somos todos" mientras que los voceros oficiales anunciaban que sectores de la justicia buscaban destituir a la presidente en una especie de "golpe de Estado judicial".
 
La presentación en el Congreso, planeada para las 15:00 del lunes 19 de enero de 2015 jamás se realizó ya que el fiscal Alberto Nisman fue encontrado en su departamento del barrio de Puerto Madero con un disparo en la cabeza en la noche del domingo 18. La sensación general durante la madrugada del lunes en la calle y en los medios de comunicación fue que de alguna manera el gobierno había logrado deshacerse de su gran amenaza horas antes de su declaración en el Congreso.
 
En relación a las contrapartes de la FNF, la diputada nacional Patricia Bullrich ha contado con gran notoriedad en las últimas horas ya que como titular de la Comisión de Derecho Penal fue una de las legisladoras que más estuvo en contacto con el fiscal antes de su muerte. Durante la madrugada manifestó que si bien debía ser prudente, que no había notado en el comportamiento del fiscal nada que suponga un posible suicidio horas antes de la presentación de las pruebas que había prometido. En este mismo sentido, Ricardo López Murphy manifestó que sin dudas se trata de un hecho de extrema gravedad institucional y que en lo personal le recordaba a esos "suicidios" que tenían lugar en la Unión Soviética cuando el régimen se deshacía de personas que le resultaran incómodas.
 
Por su parte, la Fundación Libertad y Progreso convocó abiertamente a la ciudadanía a una marcha en repudio por la muerte del fiscal y su director, Agustín Etchebarne, manifestó públicamente que el hecho es la demostración de que Argentina se encuentra gobernada por una "mafia". El sentimiento durante la jornada de ayer en las redes sociales fue de total indignación y solo los medios oficialistas descuentan que se trató de un simple suicidio. Miles de personas salieron ayer a las calles en señal de protesta, se espera que las manifestaciones continúen.
 
Autor: Marcelo Duclos
Fuente: Texto proporcionado por el autor
Foto: Fundación Friedrich Naumann para la Libertad

Los cinco errores de Obama en su nueva política sobre Cuba

En la opinión de Carlos Alberto Montaner

La visita a Cuba el próximo 21 de enero de Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta de EE UU para el Hemisferio Occidental, encaminada a retomar oficialmente el diálogo con la dictadura de los Castro, será problemática. La diplomática, siempre muy preocupada por los temas de derechos humanos, llega a la isla en una posición muy débil debido a que el presidente Barack Obama entregó previamente todas las bazas de negociación con que contaba Estados Unidos. La señora Jacobson tendrá en su contra, por lo menos, los cinco peores errores de Obama en su nueva política cubana.

Primer error

Suponer que puso fin a una política que no había funcionado. Eso no es cierto. El propósito de liquidar al régimen comunista no existe desde 1964, cuando Lyndon Johnson terminó de un plumazo las operaciones subversivas contra Castro y puso en marcha una estrategia de "contención", en alguna medida similar a la utilizada frente a la URSS, basada en tres elementos primordiales: propaganda, restricciones a las relaciones económicas y aislamiento diplomático.

Eran medidas de guerra fría contra un país que nunca ha dejado de combatir a Estados Unidos. Washington desde entonces no ha tratado seriamente de eliminar al castrismo. En la primera mitad de los noventa, cuando había desaparecido la URSS y el castrismo carecía de aliados, hubiera sido muy fácil ponerle fin a la dictadura cubana, pero a Bill Clinton no le interesaba erradicar el régimen vecino.

Pudo hacerlo, con el apoyo o la indiferencia de aquella Rusia de Borís Yeltsin y su canciller Andréi Kozyrev, cuando Castro desató el "balserazo" en 1994. Pudo hacerlo después en 1996, cuando derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y autorizó el asesinato de varios norteamericanos en aguas internacionales. Pero Clinton ni siquiera consideraba a Cuba un país enemigo y se limitó a firmar la Ley Helms-Burton [que establece que cualquier empresa no norteamericana que tenga tratos con Cuba puede sufrir represalias legales].

Cuba le parecía un anacronismo histórico, un fenómeno de Parque Jurásico, pero no estaba interesado en eliminar a ese Gobierno de la faz de la tierra. Entonces prevalecía la idea de que se trataba de una tiranía decrépita que colapsaría con el tiempo. Era, pensaba, una verruga que se caería sola. No había que extirparla.

Tal vez Obama debió decir que cancelaba unas medidas de guerra fría contra un país que había superado ese periodo de la historia, pero ¿cómo explicar que en julio de 2013 detuvieran en Panamá un barco clandestinamente cargado en Cuba con 250 toneladas de pertrechos de guerra? ¿Cómo reclasificar como "país normal" a una nación calificada como terrorista, aliada de las peores tiranías islamistas —Irán, la Libia de Gadafi—, que se confabula con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua para articular una gran campaña antinorteamericana, como en los peores tiempos de la Guerra Fría? ¿No continúan en Cuba, protegidos por las autoridades, decenas de delincuentes norteamericanos, políticos y comunes?

Cuba no era un exenemigo. Mantenía intacta su virulencia antiamericana.

Segundo error

Cancelar la política de contención sin tener con qué sustituirla. Ni una visión estratégica que defina cuáles son los objetivos que se persiguen. Es obvio que lo que debiera interesarle a Estados Unidos es que en esa isla tan cercana a sus fronteras, y que tantos percances le ha causado, haya un Gobierno democrático, pacífico y políticamente estable, para que no se produzcan espasmos migratorios como los que ya han trasladado al 20% de la población cubana a territorio norteamericano. Costa Rica es un buen ejemplo de ese modelo de nación tranquila latinoamericana que describo.

Asimismo, lo conveniente para todos, y especialmente para los cubanos, es que en Cuba haya una sociedad próspera, desarrollada y amistosa con la cual realizar muchas transacciones comerciales, mutuamente satisfactorias. La tonta "teoría de la dependencia", caracterizada y resumida en Las venas abiertas de América Latina, carece de sentido. Para Estados Unidos, lo preferible es una Cuba rica y sosegada, antes que una Cuba tumultuosa y empobrecida.

¿Se consiguen esos objetivos democráticos y estabilizadores potenciando a una dinastía militar empeñada en el colectivismo, el partido único y la falta de derechos humanos? ¿Se logra fomentar una sociedad rica ignorando que Raúl y sus militares se han dividido el aparato productivo a la manera mafiosa de Rusia? ¿No es obvio que, al no crear instituciones de derecho capaces de absorber los cambios y transmitir la autoridad ordenada, pacífica y democráticamente, esa isla está abocada a nuevas confrontaciones y conflictos a medio plazo?

Obama cree que ha resuelto un problema enmendando las relaciones con Raúl Castro. Falso: lo que ha hecho es aplazarlo. En el futuro próximo se presentarán otras crisis que arrastrarán a Estados Unidos. Así ha sido desde el siglo XIX. Es lo que ocurre cuando no se curan permanentemente las heridas.

Tercer error

El daño hecho a la oposición democrática. Tal vez es el más grave de todos. Durante décadas, el mensaje de los disidentes más acreditados a la dictadura fue muy claro: "Sentémonos a conversar y entre cubanos busquemos una salida democrática. El problema es entre nosotros, no entre Washington y La Habana".

A ese planteamiento —que, con matices, fue el de Gustavo Arcos, de la Plataforma Democrática Cubana, y Oswaldo Payá— el régimen respondía con represión y acusaciones de que se trataba de una maniobra de la CIA. Pero ese desenlace, como en Europa del Este, como en el Chile de Pinochet, como en la Nicaragua de 1990, era el mejor para todos, incluido Estados Unidos, y era el camino obvio para cualquiera que heredara el poder de los Castro, ambos ya en su etapa final por razones biológicas.

No obstante, para lograrlo, Washington debía mantenerse firme y remitir a la dictadura a la aduana opositora, cada vez que directa o indirectamente se insinuaba la posibilidad de la reconciliación. El problema era entre cubanos y debía solucionarse entre cubanos. Esto lo entendieron muy bien Bill Clinton y George W. Bush, los dos presidentes norteamericanos de la era postsoviética, y es lo que irresponsablemente acaba de invalidar Obama, eliminándole a la oposición toda posibilidad de ser un actor importante en la forja del destino de la isla.

¿Para qué hacer reformas democráticas, dirán los herederos de Castro, si ya se nos acepta tal y como somos? ¿No declaró Roberta Jacobson, en nombre del Gobierno norteamericano, que no se hacían ninguna ilusión con respecto a que los Castro permitieran las libertades? A los 13 días exactos de anunciada la reconciliación, el 30 de diciembre de 2014, la policía política cubana detuvo o inmovilizó en sus casas a unas cuantas decenas de intelectuales y artistas que trataban de realizar una performance en la plaza de la Revolución. ¿Cuál es el incentivo que le queda a Washington para inducir el respeto a los derechos humanos, si ya ha hecho la mayor parte de las concesiones unilateralmente?

Lo dijo con toda claridad el alto oficial de inteligencia Jesús Arboleya, diplomático y experto cubano en las relaciones con Estados Unidos y Canadá, respondiendo a una entrevista que le hicieran en El Nuevo Día de Puerto Rico el 30 de diciembre de 2014. El periódico le preguntó si temía a la nueva política de Obama: "¿Por qué, si antes, que tenían todo el poder para imponer sus valores, no les funcionó, les va a funcionar a partir de ahora?".

La dictadura está eufórica. Siente que tiene carta abierta para aplastar a los demócratas sin pagar por ello el menor precio. Obama ha contribuido insensiblemente a debilitar a la oposición.

Cuarto error

De carácter moral. Desde la época de Jimmy Carter, en Estados Unidos se fue generando una doctrina democrática para América Latina. Se planteó la excepcionalidad de la región a los efectos de defender la democracia y la libertad.

Estados Unidos, por razones estratégicas, o por realpolitik, podía no exigirle a China que tuviera un comportamiento democrático, pero de la misma manera que América Latina podía ser declarada región libre de armas nucleares, era factible declararla libre de dictaduras y de abusos contra los derechos humanos.

Este espíritu culminó en la firma de la Carta Democrática Interamericana, suscrita por todos los países del hemisferio en Lima el 11 de septiembre de 2001, el mismo día del ataque de los islamistas a Nueva York y Washington. En el documento se describían los rasgos y comportamientos de las naciones aceptables para formar parte de la Organización de los Estados Americanos OEA. Cuba no cumplía con ninguno de esos requisitos. Era una despreciable dictadura calcada del modelo soviético-estalinista.

De alguna manera, el texto de esa Carta, en la que trabajó arduamente Estados Unidos, ponía fin a la tradición vergonzosa de permanente componenda entre Washington y las peores dictaduras latinoamericanas a lo largo del siglo XX: Trujillo, Stroessner, Somoza, Batista y un largo etcétera. Ya no tendría validez el cínico dictum de "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Tras la reconciliación entre Obama y Raúl Castro, Estados Unidos vuelve a las andadas. Hace en casa el gran discurso de la libertad, pero lo desmiente en su conducta diplomática. Es verdad que eso es lo que deseaban muchos países latinoamericanos, pero no deja de ser una pena que en las relaciones interamericanas no haya espacio para las consideraciones morales. Estados Unidos ha sacrificado inútilmente su posición de líder ético y ha regresado al peor relativismo moral. Una gran pena.

Quinto error

De carácter legal. Estados Unidos es una república dirigida por los delegados de la sociedad seleccionados por medio de elecciones democráticas. Entre ellos, el presidente es el principal representante de la voluntad popular, pero no el único. Hay un poder legislativo que comparte muchas de las funciones con la Casa Blanca, y existe una Constitución, interpretada por el poder judicial, a la que todos deben atenerse. Como todos sabemos, la esencia de la república es la división de poderes para evitar la dictadura y para obligar a la dirigencia a buscar fórmulas de consenso.

Es posible que las encuestas reflejen que una mayoría de la sociedad norteamericana apoya coyunturalmente la reconciliación con la dictadura cubana —como en 1939 la mayoría apoyaba la neutralidad frente a los nazis—, pero ese dato tiene una importancia relativa. Estados Unidos, insisto, es una república ajustada a derecho y es una democracia representativa. Eso es lo que cuenta y tiene muy poco que ver con las encuestas o con las decisiones asamblearias.

Pues bien: es muy posible que una parte sustancial de los dos años de mandato que le quedan al presidente Obama tendrá que dedicarlos a defender en la Cámara y en el Senado por qué engañó a la opinión pública y por qué engañó a los otros poderes del Estado, diciéndoles, hasta la víspera del anuncio junto a Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, que no haría concesiones unilaterales a menos que la dictadura cubana diera pasos hacia la libertad y la apertura. No fue una maniobra diplomática silenciosa. Fue engañosa.

En las dos Cámaras hay cinco congresistas y tres senadores cubanoamericanos, republicanos y demócratas que tienen una enorme experiencia en el tema. ¿No debió el presidente conversar previamente con ellos sobre su política cubana en busca de opiniones y consejos? ¿No existe la cordialidad cívica en la Casa Blanca? ¿Ni siquiera le merecía ese tratamiento el senador demócrata Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado?

Es verdad que la política exterior es una prerrogativa de quien ocupe la presidencia, pero los legisladores tienen un claro papel que desempeñar en ese campo y todos sienten que el presidente los ha estafado. Algunos legisladores, además, suponen que el presidente violó la ley y tratarán de demostrarlo.

Lo que Obama piensa que es parte de su legado —tener relaciones plenas y cordiales con una dictadura militar— tal vez se le convierta en una pesadilla. Por lo pronto, es un terrible error en el que no habían caído ninguno de los 10 presidentes que lo precedieron en el cargo. Por algo sería.


Autor: Carlos Alberto Montaner